- Integridad: el vendedor necesita desarrollar con su cliente una relación de confianza, es decir, de trust; el cliente debe confiar en lo que el vendedor le dice.
- Conocimiento: el vendedor debe tener un profundo conocimiento en los temas vitales para hacer la venta y para hacer las recomendaciones al cliente.
- Equidad: las soluciones propuestas por el vendedor debe ser razonables y buscar la creación de valor con su consiguiente distribución; el vendedor debe hacer crecer el pastel y luego partirlo en una forma razonable que genere un beneficio mutuo.
- Excelencia: el vendedor debe ser adicto a la excelencia y a hacer todas sus cosas en forma excelente y buscando mejorarlas cada día.
- Tiempo: el vendedor sabe que el tiempo es vital para todos y por eso es muy bueno al fijar prioridades, hacer los planes; es muy organizado.
- Servicio: el vendedor ve el servicio al cliente como un placer y no como una carga o dolor.
- Sinergia: el vendedor es capaz de desarrollar el trabajo en equipo y de generar sinergias adentro de su empresa y con el cliente.
Cuando se han hecho investigaciones acerca de los vendedores tradicionales, los clientes se quejan de la actitud de dichos vendedores, pues los ven como personas que son capaces de mentir para poder lograr cerrar la venta, desorganizados, faltos de conocimiento profundo de los productos y situaciones. Muchos de ellos quieren basar su éxito en las relaciones más que en la creación del valor.

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