domingo, 17 de febrero de 2013

El empaque agrega valor?

Todo tiene un empaque, incluso nosotros mismos y nuestros productos. El efecto del empaque es interesante y merece consideración.

Si el empaque es maravilloso, el cliente genera unas expectativas maravillosas que pueden estar en concordancia o no con el valor que le genera el contenido, cuando lo prueba,

Estamos entonces en una situación de comparación entre empaque y contenido. Empecemos entonces a analizar el caso de un buen empaque o un mal empaque.

Buen empaque: puede pasar que el contendido sea: 1) mejor (una sorpresa positiva), 2) igual (satisfacción) o 3) peor (una decepción o sorpresa negativa).

Mal empaque: puede pasar algo semejante a lo ocurrido en el buen empaque, con la diferencia que el mal empaque a veces impide que el cliente pruebe el contenido.

Si hay un mal empaque, se disminuyen las posibilidades de triunfar en las ventas y en la vida.

Esta es una reflexión que nos debería hacer pensar a muchos de nosotros. Podemos tener unos productos maravillosos, unos conocimientos extensos y útiles, pero no nos sabemos vender; no trabajamos en esos aspectos del empaque.

Una caso que me ha llamado la atención es la filosofía de Apple, diseñada por Makula y Jobs, cuando decía que sus productos deberían tener varias características, entre ellas la atribución, que consiste en que una persona con solo ver el producto de Apple le atribuyera un gran valor. Eso puede considerarse como una extensión del concepto de empaque.

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