En uno de esos días salí de viaje y en la carretera me encontré con una enorme valla de una empresa cercana a mi que decía "Escuchar?... pero si es tan fácil". Al leer esta valla tuve una mezcla de sentimientos que de indignación fueron cambiando pasando por desconsuelo, comprensión y llegando a entendimiento de lo virgen que es el mercado del entrenamiento en habilidades humanas.
Es muy común que el cliente nos hable y nosotros no escuchemos. Nosotros posiblemente no nos demos cuenta de esto, pero el cliente si se da cuenta y entiende que en realidad no nos importa tanto como le decimos que nos importa.
La inmensa mayoría de nosotros no poseemos las habilidades de escuchar y es pos algunas razones tales como:
- Nos encanta hablar
- Queremos mostrar que sabemos
- Al hablar nos parece que se muestra más sabiduría que escuchando
- Cuando paramos de hablar y el otro habla, realmente estamos elaborando la argumentación que daremos cuando el otro termine de hablar
- Cuando el otro habla lo juzgamos

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